La abuela era una cría de 16 años
cuando enamoró a mi abuelo el estraperlista.
Qué valiente mi abuelo, huyendo de los guardias,
escondiendo el aceite y el café en las cunetas del monte.
Tenía una novia de toda la vida
pero la abuela Carmen era tan bonita,
que lo dejó todo
para empezar de nuevo con ella.
Luego vinieron hijos.
Después la guerra.
El tito Diego se murió de sobresalto,
- me cuenta mi madre.
Lo sacaban cada noche
para fusilarlo
pero siempre lo devolvían al cuartel vivo,
con el susto tan metido en el cuerpo que dejó de hablar.
Al tito Diego lo indultaron,
pero no llegó a quedar libre
porque una madrugada de fusilamientos
se le paró el corazón.
Muy tristes, pero hermosos versos nos entregas..
ResponderEliminarsaludos fraternos con mucho cariño..
un abrazo inmenso
que tengas un buen fin de semana
Qué daño tan grande causan las guerras...¿Y para qué? un sinsentido que afecta siempre a los mismos...
ResponderEliminarBonito texto.
Un abrazo!=)
Los horrores de la guerra. Nunca he sabido qué comentar en estos temas.
ResponderEliminarTe dejo un abrazo.
mezcla de sentimientos; por un lado, la historia de amor de los abuelos: dulce. Por otro, la guerra y sus trincheras, cavadas hondo en cada familia.
ResponderEliminarhermoso resultado en tus palabras.
abrazo
Mi bisabuelo quedó en silla de ruedas y mudo, también, después de esa pesadilla de creer cada noche que iba a ser fusilado... historias paralelas...
ResponderEliminarO sea, que tú has salido a tu abuela... bonita a rabiar.
Besos de jara, preciosa.
Mi abuelo decía que en una guerra siempre hay perdedores.
ResponderEliminarY que el Amor era a lo único que se agarraban los soldados en el frío de las trincheras.
Como corazones ardiendo.
Unos en llamas y otros en siencio.
siempre me ha gustado en ti lo nieta que eres: cuánto cariño emana de tus palabras...
ResponderEliminarufff qué decir, cuánto amor, cuñanto dolor...
ResponderEliminar1saludo
La abuela Carmen se le metió por los ojos y le robó el corazón. Y se lo quedó para siempre.
ResponderEliminarun miau gigante, bonita :)
historias terribles que leo, precisamente, un 14 de abril.
ResponderEliminarbesos
a veces el corazón se para en los momentos más estúpidos y sobre todo... en los más inoportunos... qué canalla el corazón (siempre pretende ir por libre)
ResponderEliminar