martes, 22 de septiembre de 2009

la primera vez que escuché esta canción me dio un escalofrío y lloré



hay un par de sitios en Madrid
a los que me voy sola
cuando los días se me atraviesan.

Ayer pasé por los dos.

Siempre pensé que mezclarse con los turistas
era una buena técnica de escapismo.

Hoy he salido a la calle
como quien pisa el campo por primera vez en mucho tiempo,
hundiéndose en la tierra roja
humeda, viva.

No sé, respirando.

11 comentarios:

Niha dijo...

Yo me mezclo con los turistas para escuchar las explicaciones que dan los guías.

Adolfo Payés dijo...

No conozco Madrid, la canción esta muy bella..

Gracias por compartirla

Un abrazo
Saludos fraternos

claradriel dijo...

Es triste.
Pega con el día... con mi día azul.

Besos, bonita.

Carol Blenk dijo...

Maravillosa canción...

Jo, ojalá pudiéramos pasarnos por ese par de sitios, contigo.
Has tenido un día de chica sola, nada más.

Un abrazo de gigante, guapa.

Pi dijo...

Fíjate cómo has logrado, en una entrada tan sencillita, explicar eso que yo también siento ( y necesito: me ahoga, cada vez más, esta pequeña ciudad de provincia).

Eso eficacia literaria.

Como te lo digo dijo...

Me gusta! No la conocía.

Un saludo!

Paola Vaggio dijo...

Qué guapa estás escribiendo y sin escribir!
Me encanta lo de la fruta azul...es verdad, no hay frutas azules, voy a pensar en eso. Me apetece un montón ir de verdad al Melancoisla una temporada.

Mua

virgi dijo...

¡Qué gozada poder hundirte en la tierra roja, húmeda, viva!
un saludo de encuentro

Jin dijo...

sí, definitivamente, mezclarse con los turistas te cambia el chip. otra manera de ver la vida que ves todos los días..

Ra dijo...

Me encantaría ir contigo a esos dos lugares especiales para tí...

Disfruta de la tierra y respira hondo sí!

Fernando García-Lima dijo...

Mezclarse con turistas... Realmente es una forma de forzar el desarraigo. Pero casi que paso.

P.S. Estoy pensando nombres para la angustia. He pensado en llamarla "María Jesús".