viernes, 9 de abril de 2010

una prueba de que me encantan las anécdotas sin importancia




hoy he descubierto que el autobús 328 me deja justo en la esquina de la comisaría de mi calle. de ahí salen los policías montados a caballo cada mañana.

en esta ciudad uno viaja en el tiempo con facilidad.

hace unos días me puse a caminar y de repente tenía 7 años.
llegué a una feria con tiovivo, noria y todo lo que corresponde.
sin querer metí los pies en un charco
y me puse perdidos los zapatos nuevos.

la verdad es que fui muy consecuente con mi domingo.

5 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Es una bella historia , de las que se viven..

Un gusto disfrutar de tus letras.


Un abrazo con mis
Saludos fraternos de siempre...
Que disfrutes del fin de semana..

eme dijo...

me gustan los días así.
y los zapatos sucios.

Fabian de Mdp dijo...

Nunca viajó hacia adelante en el tiempo ????

LeiVa dijo...

No somos conscientes que en ocasiones perder el tiempo es ganar mucha vida. Me aviva leer lo que escribistes por tu mundo, intentaré no perderte el rastro, buscaré que no se acorten tus pensares.

Francisca dijo...

Te invito a visitar mi nuevo blog de ilustraciones y textos breves http://mandamientosdementira.blogspot.com/
Saludos!
Fran