domingo, 25 de marzo de 2007

¿parches racionales?




Regresé a casa por una calle repleta de heladerías y niños vestidos de domingo. Hay una iglesia, pero no tiene campanas ni torre. Parece un templo improvisado, en un garaje o un viejo almacén, y quizá no sea una idea tan loca después de todo. Las tradiciones huelen a polvo de desván, a colonia de abuela y naftalina.
En el escaparate de la tienda de animales hay un gato color vainilla que pide auxilio con los ojos. Reprimo las ganas de romper ese cristal… después me viene a la cabeza ese cuentito de Galeano:


Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado:jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.

18 comentarios:

Ofelia Lopez Pez dijo...

Galeano esta cargado de razones, incluso si escribe sobre futbol...

Supongo que la libertad de gatos y conejos es mas facilmente renunciable...

Enjaulada me vuelvo loca desasistida.

Un beso,
Ofelia

Sirenita dijo...

Decía Emily Dickinson que una carcel llega a convertirse en un amigo. Quizá el gato tuvo miedo a la soledad de la libertad.

Sari dijo...

Hola Wapi!!!
Esa iglesia sin campanas ni torre, me gusta, me parece muy auténtica. Siempre he sido de la opinión que dios reside muy lejos de fastuosos altares. Creer en él me va por días...jejjej
Oye Galeano que razón tiene, el cuento me ha hecho pensar mucho...
voy a seguir dandole vueltas
Un PuñaditO de Besos Libres

hans k dijo...

el hombre es un poco conejillo de indias. no hay más que abrir los ojos.

Aylén dijo...

Me pasan muchas cosas con este tema y no sé bien cómo comentarlas, así que optaré por dejar mis preguntas - por estúpidas que sean:
por qué consideramos estúpido o tonto el miedo de otros seres a abandonar sus jaulas? nuestro juicio valórico ayuda a que ellos se atrevan a probar y probarse?
son nuestras costumbres y hábitos rejas de una jaula o expresión de nuestra libertad? cuantas costumbres estamos dispueto/as a romper en nuestra vida? cuántos de nuestros hábitos soportan una mirada crítica? cuantas veces cambiamos realmente nuestra forma de pensar, de valorar y de comprender la realidad?
Y la más ridícula de todas mis preguntas: cuanta libertad somos realmente?

amsha dijo...

a veces es que la "libertad" asusta un poco...1saludo

Alice ya no vive aquí dijo...

Uno se pasa la vida buscando las alas, deseando esa libertad con la que sueña, idealizando el vuelo. Cuando al fin las consigue se queda inmóvil, muerto de vértigo ante las inmensas posibilidades que ofrece la libertad.

Con algo de suerte consigue aprender a volar pese al miedo, pero las más de las veces, se queda encerrado en la jaula, por mucho que la puerta siga abierta, convenciéndose de que el riesgo no vale la pena. Condenándose por temor a lo desconocido.

No tengamos miedo a ser libres.

Un millón de besos, niña

Cloé Sole dijo...

y que cierto es eso del conejillo..

que miedo no??

tener toda una vida para vivirla, fregarla o adornarla..


que cosas..


y que me quedo pensando"-

dsd dijo...

Conocía ese cuento de Galeano, al que vi en mi ciudad hace un par de años. La historia es tan terrible como cierta. Es curioso, la falta de experiencia, el miedo que puede llegar a darnos.

Un beso fuerte guapa ;)

Carmen dijo...

Ofelia, Galeano enseña tantísimo con ese tono de cuentito infantil… El libro de los abrazos, es el libro de cabecera por excelencia en los últimos años para mí... Y en realidad era yo la que estaba en una jaula cuando miraba al gato a través del cristal y no hacía nada, nada más que mirarlo… Un besote


Sire, el conejo tuvo miedo a no saber como emplear su libertad. El gato no tuvo oportunidad ninguna. Y yo… la mía es una jaula mental, pero quizá tan aceptada socialmente que ni se ve ni se nota.
Todos estamos solos, Sire, pero podemos darnos algo de compañía de vez en cuando, eh? :-) Un besazo preciosa

Sari, no me gustan los templos por todo lo que encierran… y seguimos hablando de jaulas :-) No hay dioses para mí, pero ese es un tema sin discusión posible, eh? Lee despacito a Galeano, tiene mucho mucho que vale la pena. Besos sin jaulas.

Hans k tiene mucho de conejillo, sólo debes mirarme a mí. Besote

Carmen dijo...

Aylén, intentaré responder, por muy estúpidas que suenen mis respuestas:
- Jamás considero tonto el miedo de otro a abandonar sus jaulas. Considero tonto MI miedo, no me gusta ser cobarde…
- Juzgar por juzgar no sirve para que otros reacciones. Pero también es cierto que me encantaría tener a quién me abra los ojos de vez en cuando me meto de cabeza en una nueva jaula.
- La rutina es una cárcel. Porque no es algo que elijamos sino que nos elige. Nos atrapa, no sabes cuanto… lo peor de todo es que es una cárcel cómoda, y nos hace creer que dentro se está mucho mejor que fuera, abierto a lo que pueda pasar…
- Todo depende de nosotros, de lo que queramos cambiar o no. De si nos dejamos acomodar las ideas, y nos van cerrando uno a uno los candados mentales que después nos impedirán ver más allá de las rejas.
- Las miradas críticas podrán soportarse o no dependiendo de quién las produzca y las razones que tenga.
- Cambiamos tanto como estemos dispuestos. Me gusta pensar que es oportuno tener los ojillos abiertos a todo, ver un poquito de todo, realidades diferentes, te ayudan a acomodar ideas sobre tu propia realidad.
- Y la última pregunta… no sabría decirte. No es la más ridícula… sólo espero ir descubriendo la respuesta con el paso del tiempo, y que me sorprenda para bien… yo que tanto ansío la libertad…
Un beso, un abrazo, gigantesco.

Carmen dijo...

Amsha, sólo si antes estuviste mucho tiempo encerrada :-) Beso


Alice, siempre pensé que las alas las tenía ya, en la parte superior de mi espalda, pero que por miedo tuve que esconderlas.. de vez en cuando, cuando me relajo y decido salir de todas las jaulas en las que yo solita me metí, las despliego y me dejo llevar sin rumbo. El vértigo es inevitable, es la falta de costumbre. Igual que los porrazos contra el suelo, o contra muros que se empeñan en levantar intentando “protegerme”.
Lo he conseguido pocas veces, pero ha valido tanto la pena…
Prometo aprender a romper cadenas y rejas, aunque sea con los dientes… poco a poco, una se va haciendo más fuerte, o eso me gusta pensar.
Nos vemos ahí arriba, preciosa?
Un abrazote


Cloé, mi niña, Galeano sabe de que habla, o no? No debemos tener miedo, esa debe ser nuestra meta. Tener toda una vida, niña, y recordarlo siempre, que es una vida enterita para lo que queramos. Derribaremos muros, rejas… y sabremos ganarle el pulso al miedo. Besotes, linda

dsd, preciosa, que bien que pudiste verlo. Es terrible que nos prohíban la experiencia, pero más terrible es que nos la prohibamos nosotros solitos, eh? Mil besos, reina

Francesca dijo...

Hacer uso de nuestra libertad es una gran tarea. Besos

Carmen dijo...

O basar en la libertad todas y cada una de nuestras tareas ;-) Besito, Francesca

Niha dijo...

Era lo único que conocía el pobre conejo...

Carmen dijo...

sí niha, lo único... pobre...

manuel_h dijo...

los gatos son más temerarios!!

besos

Carmen dijo...

eso también es cierto manuel h ;-)