miércoles, 13 de junio de 2007

de espacios y de tiempo



No me gusta poner cafeteras para mí sola, por eso refunfuño mientras pongo el agua y el café portugués que me manda mi madre en época de exámenes.

Se ha parado el reloj de la cocina. Siempre son las diez y veintiséis. Así que desayuno, meriendo y ceno cada día a la misma hora. Es raro. Me gusta. Así que no voy a cambiarle las pilas y siempre que me asfixie el ritmo de los días, podré tomarme un cafelillo portugués a las diez y veintiséis, todo el tiempo que quiera.

El primer año que viví fuera de casa, compartí piso con otras tres chicas más. Como era la nueva, la más pequeña (y la más tonta) me tocó la peor habitación. Un zulo lleno de muebles y una ventana que daba a un minúsculo patio interior. A metro y medio de mi cama, mi vecina cocinaba y fregaba los platos. No era una de esas vecinas que cantan copla y te hacen sonreír. Ni mucho menos. Esa mujer también refunfuñaba. Siempre parecía muy enfadada. Tal vez tampoco le gustaba cocinar o limpiar, o poner cafeteras para ella sola.

26 comentarios:

Naty dijo...

Mi reloj se quedó parado a las 2:40 y también me gusta no verlo andar... Al menos por un rato (cuando lo veo) puedo detener el tiempo, poseerlo y hacer que mi madrugada dure la eternidad que me apetezca (porque para mi siempre es de noche ;)

José Luis dijo...

En el bloque de pisos donde crecí, había el típico patio de luces donde se abrían las galerías para los lavaderos. En muchas ocasiones, cuando llegaba el buen tiempo, venían hasta mis oídos algunas coplas y cancioncillas desde algunas de esas galerías. A veces coincidía con el tracatrá del vaivén de la silla en que mi abuelita me dormía en sus brazos. Y a veces subía el olor a café portugués recién hecho desde la cocina de mi otra abuela.
Lo que daría por una siesta de verano en aquella galería, en aquellos años...

La niña perdida dijo...

Un reloj parado es lo mejor,el tiempo no pasa la vida no pesa.
Mi vecina también es horrible, grita y un niño llora...

Un besazo!

=)

Viuda de Tantamount dijo...

No suelo llevar....me molesta, como si fuera muy pesado para una sola mano...

B X C

Amelie Poulain dijo...

Mi reloj también esta parado y el problema es que las manillas andan. Ya no tomo café, espero y desespero. Es horrible tener prisa cuando el tiempo pasa despacito.

El patio de luces que más añoro es el de mi abuelo. Un gran patio de manzana encalado donde se reflejaba el sol de Alicante. De banda sonora el canto de todos aquellos canarios que él cuidaba con esmero. Toda una pared de jaulas alineadas que se intercalaban con macetas de geranios.

Yo también daría cualquier cosa por dormir como una niña una siesta.

Gwynette dijo...

Y así no pasarán los años..que buena idea! :-)

Saludos de alcachofa

claradriel dijo...

Mañana, prometo tomar un café a tu salud a las 10'26. Solo que mis 10'26 pueden no ser las tuyas.
Es un poco Alicia en el país de las maravillas, no crees??


En mi primer piso, me tocó la peor habitación; nos las jugamos al parchís. Tuve tan mal perder, que un amable Show, caballeroso él (o harto de oirme protestar...), me la cambió. El zulo se lo quedó la Vaca Multicolor. Ha, ha.

claradriel dijo...

Es muy original eso de tu reloj.
La gente tiene relojes del montón; tú, no.

Mil besos.

Carmen dijo...

Naty, :-) porque qué esclavo es el tiempo!! mejor obviarlo de vez en cuando, y que mejor que un reloj sin pilas :-) “Pero a mi noche no la mata ningún sol” escribió la Pizarnik. Y te viene a medida la frase. Un besito

José Luis, me encanta la gente que canta copla mientras limpia o cocina. Tenía yo una vecina en el pueblo que también cantaba y siempre la recuerdo con cariño ;-) Bendito café portugués., no se encuentra por aquí. Menos mal que mi madre conoce mis debilidades... y sí, yo también daría cualquier cosa por una de esas siestas... Un besito


La niña perdida, no pesa la vida, se lleva con dos dedos. Como la taza del café portugués :-) Vaya, mala suerte tuvimos con las vecinas. Pero no hay nada peor que el llanto de un niño. Un besote.

Carmen dijo...

Hilda, yo tampoco llevo. Es como esposarse a un ritmo frenético que yo no puedo seguir. Pesa mucho para una sola mano, y para las dos :-) Un beso guapa.

Amelie, así que lo tuyo no es problema de las pilas... sé a lo que te refieres. También es terrible cuando el tiempo va más deprisa que tú... Las paredes encaladas es dificil no añorarlas, me pasa aquí, en Málaga, con tanto ladrillo visto... nada que ver con aquellas calles donde crecí. Bonita imagen la del patio de luz de tu abuelo... Todos queremos una buena siesta ;-) Un besito

Carmen dijo...

Gwynette... tanto como eso, no se yo... =) Besitos

Mi niña Clara :-) a veces siento que estás al otro lado de esta pared, muy cerquita. Mañana tomaremos ese café. Miraré en alguna agencia si puedo reservar un viaje astral hasta allí, y así, “cara a cara”, todo será mejor ;-) Que suerte con Show, yo a mis compañeras no les daba ninguna pena... aunque la verdad, que aprendí a vivir en casi cualquier sitio después de aquello jajaja. La vaca Multicolor?? eso debe tener una buena historia detrás. Gracias preciosa, por recordarme ciertas cosas, que a veces se me olvidan. Pero si yo no soy del montón tú tampoco, porque si no no entiendo tanto tropiezo afortunado contigo. Mil abrazos.

FER dijo...

Mejor poner una cafetera para ti sola que recurrir al triste, deprimente, sobrecito de Nescafé... Sigue tomando tu cafetito portugués a las 10.26 y no le pongas los cuernos nunca con este invento del demonio que es el café soluble. :-)

Niha dijo...

Si me doy prisa, puedo cenar a las diez y veintiséis...

Carmen dijo...

Fer :-) totalmente de acuerdo. Para beber café soluble, mejor un vaso de agua. Así que tranquilo, no habrá traición de ningún tipo, en este caso :-) Beso

Niha, para mí siempre es buena hora ;-)

claradriel dijo...

Son las 9'26, one hour left...

Me da a mí que somos de las de tropezar con los cordones desatados de los zapatos, y seguir luego trotando sin percatarnos de la miradas callejeras.

Mi payasita de peluca rosa!!

Carmen dijo...

Vaya, qué madrugadora, Clara!! Mira que hora es y aún no he desayunado. Pero es que anoche convertí en ceremonia una madrugada cualquiera (haciendo las paces con mi insomnio) y sumé Closer con Las horas (de nuevo)... en fin, eran las mil cuando me fui a la cama. Aunque en mi cocina sólo fuesen las diez y ventiséis.

Mi niña de ojos grandes!!! ;-)

aylén dijo...

Refunfuñar, qué hábito tan extendido. Tengo la teoría de que es contagioso, capás de hacerse endémico en cosa de horas.
A ver si le encuentro un antídoto, al menos para hoy.
Un beso

Carmen dijo...

Aylén :-) refunfuñar no es tan terrible. Como cuando los niños hacen algo de mala gana y no paran de resoplar, o los abueletes maldicen entre dientes los dolores de espalda. No es tan terrible de verdad... además es un mal menor, se pasa sólo, siempre y cuando no dejes que se enquiste. La mejor medicina es una buena carcajada, que te lo digo yo. Un beso grande, preciosa.

eMe dijo...

...me apunto a lo de parar el reloj de la cocina y convertirlo en refugio del tiempo...besos preciosa

Carmen dijo...

me alegra que te guste la idea, eMe. Me gusta que lo llames "refugio del tiempo" ;-) Más besos para tí, guapa

tron dijo...

Tengo un relog de agujas en la cocina que tampoco funciona, creo que directamente no tiene pilas, pero nunca se me ha ocurrido pensar que me tomo el café a la misma hora, pero creo que también me gusta que sea así.. pero si que disfruto cada vez que me pongo una cafetera y que muelo café, cada vez que elijo una taza distinta según el día.. supongo que me pasa algo parecido con el tiempo, pues se suele parar o no tener importancia, justo cuando disfruto momentos así.
Ya me apetece.
besotes guapa.

Carmen dijo...

Tron :-) ya conozco tu debilidad por el café. Me gusta poner cafeteras, pero a veces me entristece ponerlas para mí sola. Y me enfado. Y refunfuño... ya sabes. Yo también tengo tazas diferentes, según el día. Y que increíble el sentirse más fuerte que el tiempo, ignorándolo ;-) Besos para ti, guapo

Sirenita dijo...

Yo también tengo un reloj parado y una curiosa relación con el tiempo, había pensado escribir sobre ello, tengo el post en la cabeza, no sé si se quedará ahí o si logrará salir. Pero desde luego, no será tan bonito como el tuyo.

No puedo con el café, de ninguna nacionalidad. Mis nervios compulsivos y mi insomnio galopante me lo impiden. Lo que sí echo de menos es un patio de recuerdos, soy animal de ciudad y nunca he tenido un rinconcito de esos.

Besos sin cafeina, que si no me estreso.

Carmen dijo...

Sire, pues saca ese post, de la manera que sea, el resultado será genial, como siempre ;-) Así que no es cosa de nacionalidades, sino de tus nervios... vaya, yo soy insomne, y me encanta el café. ¿Qué le vamos a hacer? Todo va relativamente bien si no abuso. Un patio de recuerdos, de paredes blancas y gatos sin dueño. Así era el patio donde crecí. Y a una le entra una nostalgia, de vez en cuando...

en fin, besos sin cafeína, pero no descafeinados ;-)

Alice ya no vive aquí dijo...

Quizá hubiera sonreído si un día, uno cualquiera, a las diez y veintiséis, la hubieras invitado a tomar un café contigo :-)

Carmen dijo...

Alice :-) un poquito tarde ya... nos separan kilómetros. Pero prometo dedicarle el próximo café a las diez y veintiséis. Se lo debo, aunque sólo sea por inspirarme en un post. UN besazo