lunes, 10 de marzo de 2008

voy a dejar de meterme prisa, voy a dejarme dormir (sólo un poquito)



- Señora Dolores, qué guapa se ha puesto usted para venir a votar!
- Claro chiquilla... es que pasaron muchos años hasta que me dejaron hacerlo. Ya sabes, ponerme guapa, y venir a votar.


Pasarse el domingo explotada en favor de la democracia, no ha resultado demasiado estimulante. Pero mi (vomitivo a ojos ajenos) optimismo arrollador, me recuerda que hubo cosas, claro, momentitos, miradas... siempre se puede sacar algo más bueno, más dulce... Hubo alguien que hizo un dibujo precioso sobre el reverso de la papeleta. Una pena que hubiese que entregarlo como voto nulo. Yo me lo hubiera traído a casa, y lo hubiera puesto en la pared de mi nueva habitación.

Pensaba que mañana volvería a Madrid, pero al final no. Podría dar explicaciones, pero para qué... No dejarían de ser justificaciones para mí misma. Porque en realidad me muero por volver, pero estoy físicamente agotada. He dormido muy poco últimamente. Tenía que aventurarme. Tenía que apostar. Lo hice. Y lo gané todo. Sobre todo sonrisas, que son mi cobijo en Madrid. Sólo perdí horas de sueño. No es un mal resultado para una segunda vocal y aprendiz de valiente.

lunes, 3 de marzo de 2008

hacer cosas sola unas veces me gusta mucho, pero otras no


El bar era uno de esos lugares que llegan a ser especiales por no tener nada especial. Comía sola en Madrid por primera vez en mi vida, y estaba algo triste, pero lo justo, no más, y de esa forma tranquilizadora que existe de añorar, porque sabía que tenía a quien echar de menos. Hay quien no lo tiene. Sin embargo, no dejaba de sentir esa emoción tan viva, que no da opción a la derrota.

Hubo un limpiabotas que llegó al bar y se dirigió a una mesa con cartel de RESERVADO. La camarera le dio los buenos días mientras le servía una copa de vino, y él decía algo sobre 'la prisa', sobre 'el lejos', sobre el 'hace mucho tiempo'. Llevaba unos zapatos muy bonitos. Yo comía despacio. No tenía nada que hacer después, y pensaba que nunca me gustó la gente que pagaba para que otro le limpiara de rodillas los zapatos. Pero ver limpiabotas me recuerda que estoy aquí, tan cerca, con ella, y con ella, y con él... no sé, ellos sí saben, o como poco intuyen...

Conseguí una habitación con una ventana muy grande. Es cierto lo que me dijeron, para empezar se necesita luz. Y yo aquí he venido a crecer y alimentarme de cosas buenas. Camino mucho, sin ir a ningún lado. Hay una plaza aquí al lado, con sol, y niños. Hay fruterías de barrio, y una tienda de botones de hace un siglo, que huele a costura de abuelas, a retales de Madrid.

Hoy una niña leía a su abuela un cuento, en el metro: Todos en el vagón la escuchábamos. Llevaba los zapatos verdes de charol, y una cinta blanca en el pelo. El cuento trataba de un elefante que soñaba con vivir en una casa de cristal. Pero se rompía, siempre se rompía... Pensé que yo no quiero que se quiebre el suelo, y quizá por eso camine a pasitos. Me pasé la parada. Pero es que tenía que escuchar el final...

sábado, 23 de febrero de 2008

este vídeo es para una detective rubia y su chica


me han deseado lo mejor
unas mil veces diarias
en las últimas semanas.

Que suerte haber dejado de topar
con gente de mal corazón.

Y mira que abundan por la calle,
por los despachos y los bares...
Se camuflan entre los buenos,
a veces nos confunden
y les regalamos más de lo que merecen.
Pero al final
los calamos,
tienen una sombra fría,
una mala sombra...

Deberían volverse invisibles y mudos,
que no pintaran nada en nuestras vidas...
y se desintegraran de pura desatención.

Así que mejor no pienso en ellos.
Centraré toda mi atención en los buenos,
ellos regalan poesía y canciones
y te sueñan lo mejor
te besan,
y te acunan el alma.

jueves, 21 de febrero de 2008

enséñame, Chavela, a desgarrarme con la vida, sin morirme de dolor

y es que
tiemblan las raíces de las almas
cuando canta esta mujer...

lunes, 18 de febrero de 2008

lanzando dados, que de los cobardes nunca se escribió nada



---- esto también se escucha ----

Hace unos días que comencé a mirar el tiempo
después de cada telediario.
Si pone lluvia me da un poquito de rabia, la verdad,
y es que todavía no sé conducir bien con katiuscas,
y los limpiaparabrisas me distraen,
como a los niños pequeños,
y eso está muy mal si tienes una eLe enorme en la luna trasera.

He de reconocer que meto la pata muchas veces,
pero qué le voy a hacer...
Cómo dice mi vecina Ana
'niña, tú no te preocupes, que nadie nació enseñao...'

así que con cada error
me río a carcajada limpia.
El otro día, intentando bajar la ventanilla,
le quité todo el volumen al casette de Rosenvinge.
En fin, esas cosas...

Hoy pensaba que en Madrid no voy a conducir.
Será de las pocas cosas que no tenga pensado hacer allí.

Ya falta muy poco,
y no paro de cantar por las esquinas
y de soñarme momentos bonitos
mientras me lavo los dientes
o tiendo la ropa.

Mis padres están preocupados
porque siguen pensando que soy muy pequeña
para una ciudad tan grande,
pero eso es normal...

yo les he dicho con pose de artista
que no se preocupen por nada,
porque yo a Madrid me voy a triunfar.
Entonces se han reído.
Yo también.
Les he dado un beso muy muy grande
y he prometido en voz bajita que no,
que no voy a defraudarles.
Que de Madrid al cielo,
o al menos yo voy a ponerle todas mis ganas
a este pasito enano
con pretensiones locas de gigante.

jueves, 14 de febrero de 2008

hoy no tengo ninguna gana de pensar en lo que me falta


ni en las palabras que no salen,

ni en nada de nada...

jueves, 7 de febrero de 2008

la música en portugués me ayuda a recordar mejor

Hace un año, el olor del mar se colaba por las rendijas del ventanal de mi cuarto. No dormía bien por las noches. Con el último cigarro, el ritual de cada madrugada: contar las ventanas con luz en los edificios de en frente. Había noches terribles en las que me sobraban dedos en una mano.

Por entonces, un chico intentó besarme al salir de un bar y yo no lo dejé. No volvió a intentarlo porque no me llamó más. A mí me decepcionó, porque pensaba que era mi amigo, pero eso no se lo dije nunca.

En aquella ciudad observaba mucho a la gente. Recuerdo una tienda de pelucas. Adoraba pegar la frente al cristal y mirar a través del escaparte. Cuando alguien se fijaba en mí, disimulaba, y dirigía la vista a la peluca del color más chillón.

Me sentaba cada mañana en los bancos del paseo marítimo a no hacer nada, sólo a respirar, a latir, a sentir el sol en la piel. Después caminaba hasta la orilla, me mojaba los pies, y me sentaba en la arena a secar un poco el bajo de los pantalones. Fue allí donde escribí muchas tonterías sobre el mar, sobre el sol, sobre lo sola que estaba...

Es ahora cuando pienso en que tal vez si pasaron muchas cosas por entonces... sin darme cuenta, andaba creciendo un poco...

Un día mi hermana me llamó para decirme que me había visto en el telediario, cuando hablaban sobre la ola de calor. "Sí, sí... estabas vestida de blanco, llevabas un abanico y gafas de sol...". Es cierto. Era yo. Pero eso fue casi al final. Cuando empezaba a despedirme de todo.


CANCIÓN QUE SONÓ TODO EL DÍA: Fernanda Takai y Rodrigo Amarante - O Ritmo da chuva

martes, 5 de febrero de 2008

lunes, 4 de febrero de 2008

¿Quién me querrá?

El mundo

ha vuelto a ser para mí

demasiado grande.

miércoles, 30 de enero de 2008

macedonia


Fumo. No demasiado, pero lo suficiente para querer dejarlo cada domingo. Los domingos son los días para dos. A mí me gusta que haya más gente. Alguna más. Comer golosinas y echar alguna partida. Ni ordenador ni Play. A mi me gustan los tableros-tableros, con fichas de verdad, de las que se pierden y se sustituyen por botones. No soy buena pareja, tampoco en el trivial, sólo sé contestar las preguntas del resto de equipos. Jamás conseguí un quesito naranja por mí misma... Me gusta comer cosas que no haya que cocinar. Fruta. Aceitunas. Queso. Me encanta el queso, y sólo en eso soy un poco rata (que ya lo dice el horóscopo chino). Yo es que cocino fatal. Por impaciente, pero sobre todo, por esa obsesión compulsiva por tener la cocina perfectamente ordenada.
Me gusta limpiar. Pero sin prisa. Limpiar despacito. Limpiar bailando. No sé vivir sin música. Pero no me vale cualquiera si no la elijo yo. Eso no significa que no tenga cds tales como el de Falete, los Grandes Éxitos de Pepa Flores, Golpes Bajos o Natalia Lafourcade. Tampoco sé vivir sin el café de por las tardes. Lo prefiero fuera de casa y después irme al cine. Sóla. Me gusta el cine sola. Porque no soporto que coman a mi lado mientras veo una película. Ni que susurren. Ni que se metan mano. Ni que respiren demasiado fuerte. A veces me aterra pensar esas cosas. Pensar que cada vez me gusta más hacer cosas sola. Pienso que soy cobarde. Mucho. Demasiado cobarde... lo que no soy es romántica (lo mío es ñoñería personal). Porque en realidad, no sé si me enamoré muchas veces, o ninguna. Depende del día en que me preguntes. Los días que no sé dar respuestas suelo salir de fiesta sin ganas, pero al final, siempre es pronto para volver a casa. No me conformo. Aunque cierren. A mí me gusta que nos pongan la última y barrer el bar. (El té de caramelo, el vino o los ginlemmons, saben quitarme más que la sed). Tengo pocos amigos. Pero tan buenos tan buenos, que podría arañar por ellos. Soy zurda de ideas y feminista. ¿qué pasa? y hay muchas cosas que me quedan por decidir. Y después tal vez decidir que me equivoqué. Y volver a arrepentirme... y así. Esas cosas me pasan mucho. También con la ropa. Porque me pongo cualquier cosa, sin pensar, pero es imprescindible que no combinen estilos ni/o colores. Luego en la calle, no me veo tan bien como en el espejo de mi habitación. Es más sencillo elegir zapatos. Hace mucho que no los uso de tacón, porque no me gusta mirar desde arriba, a no ser que esté volando. Me gusta mirar el mar desde la orilla, y cerrar los ojos. Pero yo siempre seré más de las piedras. Y hay algo (lo tengo muy claro) que jamás podré cambiar, y es que aunque las tenga cerca, en la mismísima puntita de la nariz, siempre siento nostalgia de las jaras...

domingo, 27 de enero de 2008

contra la mala sangre, mantén las manos ocupadas



Me he montado en el salón de casa un taller para hacer 'tutús'. Primero cortar, luego hilvanar, después ponerles la goma para la cintura... Mañana toca coserlos a la máquina. Nunca lo he hecho. Le voy a decir a mi madre que me enseñe. Mi madre tiene que enseñarme muchas cosas. Sabe coser muy bien. También puede cantar cualquier canción como si fuera una nana. O lanzar el diabolo más alto que nadie. Es una madre del todo. Siempre fue muy valiente... pero cuando yo era pequeña le daba miedo que me avergonzara de ella por ser más mayor que el resto de las mujeres en las reuniones del cole. Muchos pensaban que mi hermana era mi madre. Y mi madre era una abuela joven, pero abuela. A mi eso me hacía gracia y pensaba 'La gente no se entera de nada'- ... con el tiempo se ha dado cuenta de que hay cosas que a mí me importan muy poco. Entre ellas, los comentarios de gente que no me conoce en absoluto.

Mi madre dice que se ríe de todos los que hablan de crisis y luego se van de crucero o le compran al niño la videoconsola más cara. Dice que cuando abrió el bar y tuvo que pedir el préstamo, no se compró ni unos vaqueros en siete años. 'Niña, eso si que era una crisis permanente...' Mi madre es muy exagerada, pero tiene todo el derecho a serlo.

Por cierto, los tutús son para carnaval. Vamos a disfrazarnos de guarri-punk de la movida. Hemos visto mil millones de veces "El Calentito", he de reconocerlo. También reconozco que soy igual de exagerada que mi madre, aunque con mucho menos derecho.

jueves, 24 de enero de 2008

lindísima amapola

sería perfecto que
me llevaras al campo

a caminar o a tropezarnos
a coger flores o a dejarlas allí...

a perfilarte
de reojo
de frente
de todos lados,

a estudiar nubes
a subir cerros
a desrizar tus rizos...

a bailar sin música
agarradita de ti,
o a soltarme
para que me busques
y yo me deje encontrar
y coger
y salvar...

...

y el sol se amarre a nuestra piel,
nos entre una sed tremenda
y una encina nos dé la sombra
sin pedírsela ni nada..

Entonces bebemos vino
o comemos una naranja
o mejor me besas
o todo junto.
Tú, las naranjas y el vino.
Y tú, y el vino,
y tú otra vez.

Nos hacemos una foto,
desde abajo.
Para que se vea de fondo el cielo.

Reírnos tanto, nunca demasiado,
y que nos entre sueño,
y entonces cantes una canción
para quedarme dormida...

y ahora yo te pregunto
¿de verdad no descubriste
que dejaría de escribir estas tonterías
si pudiera estar haciéndolas contigo?


martes, 22 de enero de 2008

Se me olvidó que te olvidé...

GACELA DEL AMOR DESESPERADO

La noche no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré,
aunque el sol de alacranes me coma la sien.

Pero tú vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.

Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

FEDERICO GARCÍA LORCA

lunes, 21 de enero de 2008

la relatividad de los castigos


(una servidora, hace unos 20 años, qué gusto para las gafas...)

Hoy el pequeño E. me pegó en la frente la etiqueta de unos calcetines.
Le pregunté por mi precio,
y me dijo con los ojos como platos:

- Miiiiiiiillllll euuuuurossssss!!
- ¿mil?
- Sí, es tan caro que nadie podrá comprarte...

Ha sido lo mejor del día.
Así que voy a olvidarme del resto
que ya me hizo llorar bastante...

Mañana tengo cita en el oculista.
Quiero comprarme unas gafas verdes.
Pero no sé.
Últimamente no me hago caso
en nada de nada.

Recuerdo que de pequeña me encantaba ir al oculista
porque así faltaba a clase,
y un señor muy simpático
me echaba unas gotas mágicas en los ojos,
que ponían todo borroso
y me hacía llorar naranja.

Después me compraban un helado.
Y dejaban que fuera de los grandes
con dos bolas de chocolate.

Mi madre no podía regañarme si me ensuciaba la ropa
porque 'no veía bien'.
Y yo me aprovechaba de eso.

Ahora soy yo la que se regaña a sí misma.
Porque a veces no me porto bien
y me hago la tonta.
Pero conmigo es estúpido disimular.

Me pregunto si seguirá el mismo señor simpático
que me hacía llorar naranja.
Depende de como me porte conmigo
me compraré o no el helado.
Ya veremos...

viernes, 18 de enero de 2008

Cat Power - Crying, Waiting, Hoping

'Me miró y supe que me hacía falta.
Tanto tiempo me hacía falta.'

CRISTINA PERI ROSSI

lunes, 14 de enero de 2008

hay títulos sin título



me explico en voz alta

Serán infinitos
los naufragios entre tu cuello y mi oreja.
No es nuestra culpa.
No es mía,
ni tuya.

Hacen más ruido aquellas bocas mal-abiertas,
eso es terrible...

pero que no te confundan,
los susurros a medias
siempre ganarán más batallas.

Si te contara cuantos territorios conquisté
para liberar más tarde.
Si supieras cuantas veces soborné mensajeros
para cambiarle el color a las noticias,
para mandarte a cuenta gotas,
los cinco mejores sabores del mar...

Hoy
sin más
miré hacia abajo
y bauticé este suelo,
con el número exacto de letras
que forman tu nombre.

viernes, 11 de enero de 2008

Demasiado tarde para comprender

(se escucha)

no me vengas con lecciones de vida
tú que jamás apuraste
la penúltima copa de más.

No dormiste en una playa
ni viajaste sin billete
ni saliste sin paraguas
ni te fuiste sin pagar.

No me mires así,
no te engañes...
que nada de eso te pasó.

Bien sabes que
no besaste bocas sin nombre
ni probaste el lado malo
ni te bañaste vestido
ni soñaste de verdad.

jamás
¿me oyes?
jamás
te pasaste de la raya
ni destrozaste camas
ni sudaste ni fumaste
en sábanas sin bendecir.

no me vengas con milongas,
que no tuviste buenos tiempos,
y los de ahora no merecen mención

porque puede que todo esto te sirva
para llegar más lejos,
pero chato,

yo lo he pasado mejor.

miércoles, 9 de enero de 2008

sean ustedes bienvenidos

se escucha con un buen ritmo de fondo

tanto como nos quejamos
que si no nos gusta el mundo,
que si nada merece la pena,
que si ya no se le pone ilusión a casi nada,
que no se innova,
que nada es desinteresado,
ni gratuito...

os cuento que hace exactamente
29 semanas y 3 días
empecé a formar parte de un proyecto maravilloso.
Me instalé en un hotel
donde todo lo hermoso está permitido,
las paredes susurran
y muestran orgullosas
instantáneas,
huellas,
pasitos,
besos
de cada una de las personas
que pasamos por ahí.

Y no sólo eso.
Flexo, K y eMe son unos valientes
y no se conformaron
con crear a la criatura,
alimentarla, cuidarla
y mantenerla vestidita de nuevo, tan bonita...
sino que le hacen sonreír,
y nos hacen sonreír a nosotros,
y la sacan a la calle,
de paseo,
tan libre...

Entonces las palabras,
las notas,
las imágenes
se pueden tocar,
y vuelan
de un lugar a otro
sin otro destino que tus manos.
Las vuestras, sí.

Me cuentan que quedan habitaciones libres.
Estoy segura de que si leíste hasta aquí
haces bien entrando un ratito a ver, a mirar...

Son muy amables en recepción, de verdad.
Si estáis perdidos, si necesitáis un empujoncito,
también podéis recurrir a mí.
Suelo andar bebiendo gin-lemmons
con un sombrero rojo
en el bar del hotel.

Estáis en vuestra casa...
Adelante...

lunes, 7 de enero de 2008

*26 palabras para una frase




Cual a pasitos.
Pequeñas sacudidas.
Apresuradas. Tibias...


Chantal Maillard

Está claro que dejan de hacerte regalos bonitos para Reyes el año que reconoces públicamente que ya sabes que son tus padres quienes compran los juguetes*. Yo no recuerdo el momento en que lo descubrí. Pero sé que me hice la tonta mucho tiempo, hasta que llegó la bici con cesta, y el juego de Operación. Ahora las cajas grandes no son para mi, y eso me da rabia, claro. Pero ayer llevé corona toda la tarde. Siempre me toca la figurita del roscón. Al pequeño E. no le sorprende, porque piensa que tengo poderes, y veo a través de las paredes y de los bizcochos.

jueves, 3 de enero de 2008

¿cómo es la sombra de un baobab?



también se escucha
hay lecturas obligadas que son todo un placer
si se comparten con un ser inquieto por la vida
como el pequeño E.

Hay días que amanecen más despacio.
así,
muy lento,
suave y dulce,
como un pequeño vals...

y miras al cielo
mientras trenzas los flecos de la bufanda
o intentas levantar en tu cabeza
unos nuevos cimientos rojos
donde albergar princesas
magos
y carrozas encantadas...

Picoteo golosa
las miradas de quien sabe bien-vivir
y amar bien.

Hay gente que no sabe querer.
Que quiere muy mal
y luego hace daño,
llega incluso a dejar sin aire
a quien más necesita.

Yo una vez,
alguna vez,
también quise muy mal.

Ahora que ya no tengo prisa.
estoy aprendiendo cosas nuevas.
Que es mejor regalar
el más triste banco de un parque
que castillos de rejas doradas.

También he descubierto
que me gustan más los cariños
que no pueden nombrarse.

Estoy rodeada de criaturas mágicas
y ellos no lo saben.
Me pregunto si mientras se peinan
o se lavan los dientes
se dan cuenta de cuanto valor tienen sus manos
o su boca para mi.


Esta mañana me mandaron en un sobre
un privilegio mágico,
me dice que puedo
'de la mano de Casiopea,
ir muy leeeenta para correr más
o, como en el país de las maravillas,
correr para quedarme en el mismo lugar..."