
- Señora Dolores, qué guapa se ha puesto usted para venir a votar!
- Claro chiquilla... es que pasaron muchos años hasta que me dejaron hacerlo. Ya sabes, ponerme guapa, y venir a votar.
Pasarse el domingo explotada en favor de la democracia, no ha resultado demasiado estimulante. Pero mi (vomitivo a ojos ajenos) optimismo arrollador, me recuerda que hubo cosas, claro, momentitos, miradas... siempre se puede sacar algo más bueno, más dulce... Hubo alguien que hizo un dibujo precioso sobre el reverso de la papeleta. Una pena que hubiese que entregarlo como voto nulo. Yo me lo hubiera traído a casa, y lo hubiera puesto en la pared de mi nueva habitación.
Pensaba que mañana volvería a Madrid, pero al final no. Podría dar explicaciones, pero para qué... No dejarían de ser justificaciones para mí misma. Porque en realidad me muero por volver, pero estoy físicamente agotada. He dormido muy poco últimamente. Tenía que aventurarme. Tenía que apostar. Lo hice. Y lo gané todo. Sobre todo sonrisas, que son mi cobijo en Madrid. Sólo perdí horas de sueño. No es un mal resultado para una segunda vocal y aprendiz de valiente.






