Volaré hasta Madrid
y
desde allí,
un tren lentito me llevará hasta él,
el que suena ahora
y tantas veces sonó...
Las piedras me hablarán esta vez,
el mar sabrá esperarme.
Es que no escuchais como me lo pide...
miércoles, 28 de marzo de 2007
ANDA
domingo, 25 de marzo de 2007
¿parches racionales?

Regresé a casa por una calle repleta de heladerías y niños vestidos de domingo. Hay una iglesia, pero no tiene campanas ni torre. Parece un templo improvisado, en un garaje o un viejo almacén, y quizá no sea una idea tan loca después de todo. Las tradiciones huelen a polvo de desván, a colonia de abuela y naftalina.
En el escaparate de la tienda de animales hay un gato color vainilla que pide auxilio con los ojos. Reprimo las ganas de romper ese cristal… después me viene a la cabeza ese cuentito de Galeano:
Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado:jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
En el escaparate de la tienda de animales hay un gato color vainilla que pide auxilio con los ojos. Reprimo las ganas de romper ese cristal… después me viene a la cabeza ese cuentito de Galeano:
Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado:jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
lunes, 19 de marzo de 2007
lunes de viento
El señor con bigote compró dos cajetillas de tabaco negro, y soltó algún símil taurino al referirse a su esposa, que lo miraba con desesperación desde la puerta del estanco. Hay conversaciones que podrían haberse producido hace años, incluso décadas, pero que suceden en el momento justo en el que necesitas darte de bruces contra una evidencia. A veces sucede. Lo anecdótico para quien lo vive puede ser increíblemente revelador para quien observa.Y yo no puedo contar las imágenes que vinieron a mi cabeza. Imágenes que me hicieron sonreír, y al poco rato ponerme muy triste. No sabría como contar. No soy buena contando, sólo anotando pensamientos. Suelo tropezar con algún adjetivo inoportuno, con alguna forma verbal inapropiada. No es mi afán, tampoco, el de domar a las palabras.
Tampoco me gustan las moralejas, pero a modo de conclusión:
Hay demasiada gente que parece llevar los ojos en la nuca. Miran desde atrás, desde el camino ya recorrido. Y se olvidan de lo que hay por delante, y lo más importante, del suelo que están pisando.
Hace tiempo que ando recolocando mis ojos en un lugar estratégico. A ver si terminan por cuadrarme…
jueves, 15 de marzo de 2007
sin nudos - desnudos

La gente no me cree
Cuando aseguro que no sólo tolero,
Sino que incluso pretendo,
Una de esas relaciones en las que
Dos personas tropiezan
Y de repente
empiezan a caminar y a comer,
a fumar y a follar
a bailar y a dormir juntas,
en desordenadas dosis…
pero nada de medias naranjas,
que las piezas de frutas abiertas se pudren.
Hablo de que haya más besos,
No sólo contigo
No sólo conmigo…
Pero que cuando me mires a los ojos
Me digas:
Cuando aseguro que no sólo tolero,
Sino que incluso pretendo,
Una de esas relaciones en las que
Dos personas tropiezan
Y de repente
empiezan a caminar y a comer,
a fumar y a follar
a bailar y a dormir juntas,
en desordenadas dosis…
pero nada de medias naranjas,
que las piezas de frutas abiertas se pudren.
Hablo de que haya más besos,
No sólo contigo
No sólo conmigo…
Pero que cuando me mires a los ojos
Me digas:
como tú ninguna, reina.
domingo, 11 de marzo de 2007
Km 0

La señora Yolanda me lo advirtió al llegar: Aquí las noches y los días son lo mismo. Y para muestra, un botón hilvanado con prisas: la sombra de mis ojeras de hoy.
Sé que la ilusión la llevaba prendida a los ojos, a la boca, a las manos... esa misma ilusión que me enseña una ciudad de latidos supervivientes y enérgicos que tal vez no existe tal y como yo la veo. Pero ¿qué importa eso...?
Tenía 48 horas y una lista de cosas por hacer. Un hostal barato en un edificio ceniciento en Tirso de Molina, que olía a desinfectante y a historias pasajeras. El Hostal Yolanda.
No queríamos tropezar con pancartas, y mucho menos con banderitas rojigualdas, así que trazamos un croquis estratégico sobre un callejero manoseado y roto.
El sol de día me dio en la cara comiendo un bocadillo de calamares en el suelo de la Plaza Mayor, bebiendo vinos de taberna en Lavapiés o fumando en el Retiro.
Y los soles de la noche aparecieron por sorpresa en bares de la Latina y Chueca, pero sobre todo en Malasaña.
Y vi tantas caras conocidas en el Thyssen... Cuanto me alegré de vérmelas de frente con Frida... y ¿cómo no emocionarme con las fotos de Man Ray o las lágrimas que pintaba Picasso, en el Reina Sofía?
Ya estoy en Málaga, y sin embargo, sigo pateando Madrid, ya que debo haberme traído un poquito de sus calles en la suela de mis zapatos...
Sé que la ilusión la llevaba prendida a los ojos, a la boca, a las manos... esa misma ilusión que me enseña una ciudad de latidos supervivientes y enérgicos que tal vez no existe tal y como yo la veo. Pero ¿qué importa eso...?
Tenía 48 horas y una lista de cosas por hacer. Un hostal barato en un edificio ceniciento en Tirso de Molina, que olía a desinfectante y a historias pasajeras. El Hostal Yolanda.
No queríamos tropezar con pancartas, y mucho menos con banderitas rojigualdas, así que trazamos un croquis estratégico sobre un callejero manoseado y roto.
El sol de día me dio en la cara comiendo un bocadillo de calamares en el suelo de la Plaza Mayor, bebiendo vinos de taberna en Lavapiés o fumando en el Retiro.
Y los soles de la noche aparecieron por sorpresa en bares de la Latina y Chueca, pero sobre todo en Malasaña.
Y vi tantas caras conocidas en el Thyssen... Cuanto me alegré de vérmelas de frente con Frida... y ¿cómo no emocionarme con las fotos de Man Ray o las lágrimas que pintaba Picasso, en el Reina Sofía?
Ya estoy en Málaga, y sin embargo, sigo pateando Madrid, ya que debo haberme traído un poquito de sus calles en la suela de mis zapatos...
lunes, 5 de marzo de 2007
viernes, 2 de marzo de 2007
repartos
La estación de tren es el escenario perfecto de una mujer esta mañana. Imagínenla. Demasiado maquillada para no ser ni las siete, con ese peinado exagerado y un juego de maletas elegante, impecable. Esa mujer es de ese tipo de personas que en lugar de viajar, juegan a los viajes. Camina con la cabeza erguida, perfumando, tan divina, la estación. Taconea. Tac, tac, tac… ella es la protagonista y lo sabe.
Yo también.
martes, 27 de febrero de 2007
de grados y genes

Huele a verano por la Alameda Principal,
Y llevo el alma en manga corta.
Soy como mi abuela Carmen.
A partir de enero
Repetía cada día
Y llevo el alma en manga corta.
Soy como mi abuela Carmen.
A partir de enero
Repetía cada día
“ya está llegando el buen tiempo”.
Era una mujer muy optimista,
mi abuela,
Y muy golosa…
Siempre con caramelos en los bolsillos.
Murió con 92 años
Cuando yo tenía 8,
Siendo más niña que yo…
Hoy pensé en ella,
Mientras me daba el sol en la cara.
Era una mujer muy optimista,
mi abuela,
Y muy golosa…
Siempre con caramelos en los bolsillos.
Murió con 92 años
Cuando yo tenía 8,
Siendo más niña que yo…
Hoy pensé en ella,
Mientras me daba el sol en la cara.
lunes, 26 de febrero de 2007
miércoles, 21 de febrero de 2007
la furia de sus especies

Más bien así, más bien desparramado y receptivo, esponjoso como todo era esponjoso a penas se lo miraba mucho y con los verdaderos ojos.
No estaba tan borracho como para no sentir que había hecho pedazos su casa, que dentro de él nada estaba en su sitio, pero que al mismo tiempo - era cierto, era maravillosamente cierto -, en el suelo o en el techo, debajo de la cama o flotando en una palangana había estrellas y pedazos de eternidad, poemas como soles y enormes caras de gatos donde ardía la furia de sus especies...
Julio Cortázar, RAYUELA
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