
A Pola Negri, desde pequeñita, le había gustado mucho bailar, pero cuando estuvo tan enferma de tuberculosis, no le quedó otra que dejar el ballet. Entonces decidió actuar, y consiguió ser una estrella del cine mudo. Tenía una cara muy exótica, dice en las enciclopedias... Su decadencia comenzó con el sonoro, resulta que no manejaba mucho el inglés, y tampoco gustaba demasiado con su acento polaco por montera...
Y yo algo quiero decir con todo esto,
pero no sé qué.
Que me apasiona contar historias de mitos muertos;
y que hay noches en las que me gustaría decir algo muy clarito sobre mi,
pero acabo hablando de Pola Negri.




