La abuela era una cría de 16 años
cuando enamoró a mi abuelo el estraperlista.
Qué valiente mi abuelo, huyendo de los guardias,
escondiendo el aceite y el café en las cunetas del monte.
Tenía una novia de toda la vida
pero la abuela Carmen era tan bonita,
que lo dejó todo
para empezar de nuevo con ella.
Luego vinieron hijos.
Después la guerra.
El tito Diego se murió de sobresalto,
- me cuenta mi madre.
Lo sacaban cada noche
para fusilarlo
pero siempre lo devolvían al cuartel vivo,
con el susto tan metido en el cuerpo que dejó de hablar.
Al tito Diego lo indultaron,
pero no llegó a quedar libre
porque una madrugada de fusilamientos
se le paró el corazón.




